En el primer cuarto, los Phoenix Suns tomaron la iniciativa desde el comienzo y encontraron rápidamente la manera de jugar con ventaja en el United Center. Chicago Bulls intentó responder con ataques más directos, pero el conjunto visitante mantuvo el control del desarrollo durante este tramo. Phoenix cerró el periodo al frente, dejando a Chicago obligado a reaccionar desde los primeros minutos del encuentro.
El segundo cuarto modificó el rumbo inmediato del partido. Chicago Bulls elevó su intensidad, mejoró la circulación del balón y comenzó a encontrar respuestas más constantes ante la defensa de Phoenix. Los locales redujeron de forma progresiva la diferencia que habían acumulado los Suns y llegaron al descanso mucho más cerca en el marcador. Phoenix conservó una ligera ventaja al finalizar la primera mitad, aunque el impulso ya estaba del lado de Chicago.
Tras la pausa, los Bulls mantuvieron la presión y asumieron un papel más agresivo en ambos extremos de la cancha. El equipo local sostuvo el ritmo ofensivo, limitó las opciones de continuidad de Phoenix y consiguió darle la vuelta al partido durante el tercer cuarto. Los Suns trataron de recuperar la iniciativa, pero Chicago cerró este periodo por delante y entró al último tramo con una ventaja que cambió por completo el escenario del encuentro.
El cuarto periodo se desarrolló con Phoenix buscando volver a ponerse en carrera y Chicago tratando de proteger su posición. Los Suns no dejaron de competir y mantuvieron el partido abierto durante buena parte del cierre, pero los Bulls respondieron cada vez que el visitante intentó acercarse. Chicago controló los minutos finales, conservó la ventaja conseguida después del descanso y confirmó la victoria por 124-117. De esta manera, los Bulls completaron una remontada construida a partir de su reacción en el segundo cuarto y de su dominio del partido después del intermedio.