El primer cuarto comenzó con un intercambio constante de respuestas entre Detroit y Boston. Los Celtics encontraron la manera de cerrar el periodo con una ligera ventaja, pero los Pistons mantuvieron el partido completamente abierto y evitaron que el rival pudiera tomar el control desde el inicio. La diferencia fue mínima al final de los primeros doce minutos, en una apertura equilibrada y de ritmo competitivo.
Boston logró imponer su mejor tramo en el segundo cuarto. La defensa visitante redujo los espacios para Detroit y los Celtics aprovecharon sus posesiones para ampliar la distancia antes del descanso. Los Pistons tuvieron dificultades para sostener la producción ofensiva mostrada al comienzo, mientras Boston terminó la primera mitad con una ventaja clara y la iniciativa del encuentro.
El tercer cuarto cambió el sentido del partido. Detroit regresó con mayor intensidad, aceleró su respuesta ofensiva y comenzó a recortar la diferencia de manera sostenida. Los Pistons transformaron el ritmo del juego, recuperaron confianza en sus posesiones y cerraron el periodo con una reacción que dejó el marcador nuevamente al alcance. Boston ya no pudo conservar la autoridad que había mostrado durante el segundo cuarto.
En el cuarto periodo, Detroit completó la remontada con su tramo más contundente de la noche. El equipo local mantuvo la presión, aprovechó cada oportunidad para seguir avanzando y pasó a controlar el desarrollo del encuentro. Boston intentó responder, pero los Celtics no lograron frenar el impulso de los Pistons, que terminaron imponiendo su ritmo durante los minutos decisivos y aseguraron la victoria por 121-113 en la NBA.