El primer cuarto comenzó con Orlando Magic marcando el ritmo en su propia cancha. El conjunto local encontró respuestas rápidas en ataque, movió el balón con fluidez y consiguió tomar la iniciativa desde las primeras posesiones. Atlanta Hawks trató de imponer su intensidad defensiva y buscó acelerar el juego, pero durante este tramo tuvo dificultades para contener las penetraciones y la circulación ofensiva de Orlando. La diferencia se mantuvo controlada hasta el cierre del periodo, cuando el equipo visitante ajustó sus coberturas y comenzó a encontrar mejores opciones frente al aro. Magic terminó el cuarto con la ventaja, aunque Hawks dejó la sensación de que el partido podía cambiar de dirección.
El segundo cuarto transformó por completo el desarrollo del encuentro. Atlanta elevó la presión sobre el balón, aprovechó varias posesiones consecutivas y logró convertir su mejor momento defensivo en ataques más organizados. Orlando perdió continuidad, dejó escapar oportunidades en la salida y permitió que Hawks tomara el control del ritmo. La respuesta visitante llegó mediante una sucesión de acciones ofensivas bien conectadas, con tiros abiertos, cortes hacia la canasta y transiciones que obligaron al conjunto local a retroceder constantemente. Magic intentó reaccionar con ataques más directos, pero no pudo frenar la racha de Atlanta antes del descanso. Hawks cerró la primera mitad con una ventaja clara y con el partido bajo su control.
Orlando regresó del descanso con una actitud diferente y recuperó la iniciativa. El equipo local volvió a mover el balón con mayor precisión, atacó los espacios entre los defensores y encontró una mejor continuidad en sus posesiones. Atlanta perdió parte de la claridad mostrada en el segundo cuarto y tuvo problemas para responder a la presión ofensiva de Magic. El conjunto de Florida aprovechó cada oportunidad para acercarse y después consiguió recuperar el mando del encuentro, mientras sus ajustes defensivos limitaron las opciones de Hawks en varios ataques consecutivos. La reacción de Orlando cambió nuevamente la dinámica y dejó todo abierto para el tramo final, con ambos equipos alternando momentos de control y sin que ninguno pudiera asegurar una ventaja definitiva.
El último cuarto comenzó con Orlando intentando sostener el impulso de su reacción, pero Atlanta volvió a encontrar estabilidad en los minutos decisivos. Hawks atacó con paciencia, castigó los errores de su rival y recuperó el control de las posesiones importantes. Magic mantuvo la presión y buscó responder con ataques rápidos, aunque la defensa visitante consiguió cerrar espacios en los momentos de mayor exigencia. El equipo de Atlanta administró mejor el cierre, mantuvo la concentración en cada intercambio y evitó que Orlando volviera a imponer el ritmo del tercer periodo. Con una última reacción local ya sin el mismo efecto, Hawks aseguró la victoria fuera de casa, mientras Magic terminó el partido sin poder completar su respuesta tras un desarrollo marcado por cambios constantes de dominio.